El equilibrio de la Asertividad

En una conversación, ¿te quedas siempre con las ganas de decir las cosas y acatas las decisiones con una sensación de frustración porque tu opinión no cuenta para nada? ¿Eres de esas personas que llega a casa cansada de haberte pasado el día chillando a todo el mundo porqué los que te rodean son unos inútiles?

Hace ya algunos años que descubrimos el concepto de Asertividad y desde entonces ha sido un tema recurrente en las sesiones de Coaching ya que es en gran medida un aspecto que nos afectan a todos tanto en el campo profesional como en el personal.
Trabajar esta disciplina es en muchas ocasiones la mejor manera de mejorar la autoestima ya que para conseguir ser Asertivo es imprescindible tener una sana autoestima.

¿Qué es la asertividad?

Se describe como la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. Un ejemplo de persona que es asertiva es aquella que no se cree más que nadie pero tampoco deja que nadie se posicione por encima de ella. Una persona Asertiva o con la autoestima correcta defiende sus derechos si hay alguna cosa que los amenaza y como está equilibrada en este sentido tampoco necesita que los que le rodean pierdan sus derechos para sentirse mejor.

Una persona Asertiva o con la autoestima correcta defiende sus derechos si hay alguna cosa que los amenaza y como está equilibrada en este sentido tampoco necesita que los que le rodean pierdan sus derechos para sentirse mejor.

Si no consigues ser asertivo, en tu autoestima se generan dos perfiles básicos:

  • Las personas Agresivas son aquellas que posicionan sus derechos por encima de los de las personas que las rodean.
  • Las personas Sumisas por lo contrario respetan los derechos de los demás aunque eso quiera decir renunciar a los suyos.

¿Siempre se puede ser asertivo?

Ceder en ocasiones ya que el tema no es de principal importancia y “dejar salir” la agresividad o la sumisión dependiendo del momento es lo más normal del mundo!

La persona asertiva sabe moldearse y gestionar sus perfiles agresivo/sumiso, sí así lo requiere la situación y no supone una vulneración importante de sus derechos. Puede hacer concesiones en los temas menos importantes. Domina a su antojo los perfiles pero siempre desde una fuerte base de Autoestima o Asertividad.

Mantenerte en el punto de equilibro en este tema es lo más complicado. Luchar a diario para tener una sana autoestima es una de las principales batallas a las que se enfrenta una persona a lo largo del día.

Luchar contra uno mismo para no pisar a los demás y defenderte de quienes intentan rebajarte es agotador y costoso. ¡Por supuesto! Pero la recompensa lo vale.

¿Cómo identificamos este perfil en nosotros?

SUMISA       AGRESIVA
COMPORTAMIENTO – Volumen de voz bajo

– Evita contacto ocular

– Frecuentes quejas de terceros

– Volumen de voz elevado/interrumpe

– Contacto ocular retador

– Contraataca todo.

PENSAMIENTOS – No quieren molestar u ofender a los demás.

– Lo que ell@s sienten piensen o deseen no importa.

-Solo yo importo

-Es ganar o perder

-Tiene que salir como yo quiero.

CREENCIA PRINCIPAL “Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo” “Si no me comporto de esta forma soy vulnerable”
SENTIMIENTOS – Ansiedad

– Frustración

– Internamente pueden sentirse agresivos, hostiles

– Impotencia

– Ansiedad

– Soledad

– Enfados cada vez más constantes

CONSECUENCIAS – Perdida de autoestima

– Falta de respeto de los demás.

– Rechazo por los demás

– Entran en un círculo vicioso de agresividad

 

Un camino fácil pero problemático:

Conseguir las cosas mediante la Sumisión o a la Agresividad puede ser un método fácil a priori. Los que te rodean te proporcionarán lo que quieres movidos por lastima, el miedo o pena. Pero no hace falta ser muy listo para ver que estos sentimientos no son la mejor base para relacionarte con los demás.

Las personas que te rodean encuentran la manera de esquivar estos sentimientos y es cuando las cosas empiezan a ir mal.

Al principio puedes compensarlo intensificando tu postura:

  •  Sí eras un poco agresivo/a y te deja de funcionar, intensificas tu actitud para volver a conseguir tus fines y solucionado.
  •  Sí ser algo sumisa deja de ser la solución, te sumerges más profundamente en la sumisión. Esta actitud es una espiral negativa que te lleva directa hacia el malestar laboral y más importante malestar personal.

A la larga te darás cuenta que la solución no está en potenciar la postura.

Corregir estas desviaciones se convierte en muchas ocasiones en un pilar fundamental de un proceso de Coaching Laboral. La solución empieza por identificar el problema y trabajar con ejercicios y tomar decisiones para corregir los malos hábitos adquiridos con el tiempo.

Paralelo a estos ejercicios siempre se trabaja la autoestima del cliente para volver a situarla en una franja saludable y equilibrada.

¿Y tú, Cómo de saludable tienes la autoestima?

 

Autor:

Toni Càmara( Toni.Camara@grogma.com )

Coaching Laboral- Grogma

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